Revista Científica Ciencia y Método | Vol.04 | Núm.01 | EneMar | 2026 | www.revistacym.com pág. 563
Estrategias dietéticas para la prevención y
tratamiento del síndrome del intestino irritable
Dietary strategies for the prevention and treatment of irritable bowel
syndrome
Cando-Chicaiza, Josselyn Adriana
1
Álvarez-Córdova, Verónica Maribel
2
https://orcid.org/0000-0002-2116-0957
https://orcid.org/0000-0002-8008-1319
jcando8698@uta.edu.ec
valvarezgp@yahoo.es
Universidad Técnica de Ambato, Ecuador,
Tungurahua
Universidad Técnica de Ambato, Ecuador,
Tungurahua
Autor de correspondencia
1
DOI / URL: https://doi.org/10.55813/gaea/rcym/v4/n1/171
Resumen: El síndrome de intestino irritable es un
trastorno gastrointestinal funcional, caracterizado por
dolor abdominal, distensión y alteraciones en la
motilidad, que afecta de manera significativa la calidad
de vida de quienes lo padecen. Debido a su etiología
multifactorial, su manejo representa un desafío clínico.
El objetivo del presente estudio fue analizar las
principales estrategias dietéticas utilizadas en el manejo
y tratamiento de este, durante el período 20202025. Se
realizó una revisión bibliográfica de estudios científicos
enfocados en la modificación de patrones alimentarios,
dietas de exclusión y suplementación. Los resultados
evidencian que la restricción de carbohidratos
fermentables, el aumento del consumo de fibra soluble,
suplementación probiótica específica y la reducción de
alimentos ultraprocesados se asocian con una
disminución de los síntomas gastrointestinales y una
mejor tolerancia digestiva. Estos hallazgos concuerdan
con investigaciones previas que resaltan la influencia de
la alimentación sobre la microbiota intestinal. En
conclusión, las estrategias dietéticas individualizadas,
junto con educación nutricional, constituyen un pilar
fundamental en el abordaje integral del síndrome de
intestino irritable y mejora en la calidad de vida.
Palabras clave: intestino, dieta, microbiota, bienestar,
probióticos.
Artículo Científico
Received: 27/Ene/2026
Accepted: 18/Feb/2026
Published: 14/Mar/2026
Cita: Cando-Chicaiza, J. A., & lvarez-Córdova,
V. M. (2026). Estrategias dietéticas para la
prevención y tratamiento del síndrome del
intestino irritable. Revista Científica Ciencia Y
Método, 4(1), 563-
574. https://doi.org/10.55813/gaea/rcym/v4/n1
/171
Revista Científica Ciencia y Método (RCyM)
https://revistacym.com
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Abstract:
Irritable bowel syndrome (IBS) is a functional gastrointestinal disorder characterized
by abdominal pain, bloating, and motility abnormalities, significantly impacting the
quality of life of those who suffer from it. Due to its multifactorial etiology, its
management presents a clinical challenge. The objective of this study was to analyze
the main dietary strategies used in the management and treatment of IBS during the
period 2020–2025. A literature review was conducted of scientific studies focused on
dietary modification, elimination diets, and supplementation. The results show that
restricting fermentable carbohydrates, increasing soluble fiber intake, using specific
probiotic supplements, and reducing ultra-processed foods are associated with a
decrease in gastrointestinal symptoms and improved digestive tolerance. These
findings are consistent with previous research highlighting the influence of diet on the
gut microbiota. In conclusion, individualized dietary strategies, along with nutritional
education, constitute a fundamental pillar in the comprehensive approach to IBS and
improve quality of life.
Keywords: intestine; diet; microbiota; well-being; probiotics.
1. Introducción
El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno gastrointestinal funcional
caracterizado por dolor abdominal recurrente, distensión y alteraciones en el tránsito
intestinal. Su impacto en la calidad de vida y en los costos sanitarios lo convierte en
una prioridad para la salud pública. La fisiopatología del SII es multifactorial e incluye
la interacción dieta–microbiota, hipersensibilidad visceral, disfunción del eje intestino–
cerebro y factores psicosociales (Ford et al., 2020).
En América del Sur, la literatura reciente reporta variaciones en la prevalencia del SII
que reflejan diferencias metodológicas y sociodemográficas. Estimaciones regionales
sitúan la prevalencia entre el 11 % y el 18 %, con mayor frecuencia en mujeres y en
áreas urbanas, donde se ha incrementado el consumo de alimentos ultraprocesados
y los niveles de estrés (Gómez et al., 2021; Rojas et al., 2022). Estudios realizados en
Brasil, Perú, Argentina y Colombia aportan información relevante sobre patrones
dietarios y su asociación con síntomas digestivos, lo que facilita la adaptación de
estrategias dietéticas basadas en evidencia al contexto sudamericano (Martínez et al.,
2021; Silva & Torres, 2023).
En Ecuador, investigaciones hospitalarias y comunitarias recientes estiman una
prevalencia aproximada del 10–14 %, con mayor carga en mujeres en edad
productiva. Estos estudios destacan la influencia de cambios en los hábitos
alimentarios, el incremento del consumo de alimentos procesados y las limitaciones
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en el acceso a atención nutricional especializada (Gómez et al., 2021; Paredes et al.,
2024).
Las principales estrategias dietéticas evaluadas en la literatura entre 2020 y 2025
incluyen la dieta baja en FODMAP (fermentable oligosaccharides, disaccharides,
monosaccharides and polyols), el incremento del consumo de fibra soluble, la
identificación y restricción de intolerancias alimentarias individuales (incluida la
sensibilidad al gluten no celíaca), la reducción de alimentos ultraprocesados y la
suplementación con probióticos y prebióticos específicos. La dieta baja en FODMAP
cuenta con el mayor respaldo científico, sustentado por ensayos clínicos controlados
y metaanálisis, debido a su efecto en la reducción del dolor abdominal, la distensión y
la alteración del hábito intestinal. No obstante, su aplicación requiere una fase de
reintroducción guiada para prevenir posibles deficiencias nutricionales (Staudacher &
Whelan, 2017; Asghar & Khalid, 2024).
La revisión también analiza los cambios en la microbiota intestinal asociados a las
intervenciones dietéticas y la evaluación de marcadores inflamatorios descritos en
estudios recientes, así como la necesidad de individualizar las recomendaciones
según el fenotipo clínico del SII (predominio de diarrea, estreñimiento o patrón mixto),
el contexto cultural y la disponibilidad de recursos para el seguimiento dietético (Villa-
Feijoó, 2022).
A nivel global, estudios recientes confirman que el síndrome del intestino irritable
continúa representando un desafío clínico significativo debido a su carácter
multifactorial y a la variabilidad en la respuesta terapéutica. Investigaciones
internacionales destacan el papel de la dieta como uno de los principales factores
modificables en el control de los síntomas, lo que ha impulsado el desarrollo de
estrategias nutricionales basadas en evidencia científica aplicables en distintos
contextos geográficos (Ford et al., 2020; Chey et al., 2015; Pessarelli et al., 2022).
Dentro de las estrategias dietéticas mencionadas, la dieta baja en FODMAP ha
adquirido especial relevancia en la literatura reciente debido a su sólido respaldo
clínico. El término FODMAP corresponde al acrónimo en inglés de Fermentable
Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides and Polyols, que agrupa
carbohidratos de cadena corta pobremente absorbidos en el intestino delgado y
altamente fermentables en el colon. En individuos con SII, estos compuestos pueden
exacerbar la producción de gas, aumentar la presión luminal y potenciar la
hipersensibilidad visceral, contribuyendo a la aparición de síntomas como dolor
abdominal, distensión, diarrea y alteraciones del tránsito intestinal (Gibson &
Shepherd, 2010; Chey et al., 2015).
La dieta baja en FODMAP no constituye una intervención permanente, sino una
estrategia terapéutica estructurada en fases secuenciales de restricción,
reintroducción y personalización, cuyo objetivo es identificar desencadenantes
dietéticos individuales y mejorar la tolerancia alimentaria sin comprometer el estado
nutricional. La evidencia indica que su aplicación guiada permite una reducción
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significativa de los síntomas del SII y una mejora en la calidad de vida, lo que explica
su creciente recomendación en guías clínicas y estudios internacionales, así como su
incorporación progresiva en contextos sudamericanos, donde requiere adaptaciones
culturales específicas (Staudacher & Whelan, 2017; Pessarelli et al., 2022; Asghar &
Khalid, 2024).
2. Materiales y métodos
El presente trabajo correspondió a una revisión bibliográfica de tipo narrativa y
descriptiva, orientada a analizar la evidencia científica publicada entre los años 2020
y 2025 relacionada con las estrategias dietéticas empleadas en la prevención y el
tratamiento del síndrome del intestino irritable (SII). Debido a la naturaleza de este
diseño metodológico, no se trabajó con población humana directa ni se aplicaron
instrumentos experimentales, sino que se recopiló, evaluó y organizó información
proveniente exclusivamente de fuentes secundarias. El enfoque adoptado permitió
integrar y analizar críticamente los hallazgos de estudios previos, con el objetivo de
identificar tendencias, coincidencias y aportes relevantes en el manejo nutricional del
SII desde una perspectiva basada en la evidencia científica.
La investigación se desarrolló bajo un diseño descriptivo, documental y de revisión
bibliográfica, centrado en la identificación, selección y análisis crítico de artículos
científicos publicados en revistas indexadas. La selección de las fuentes se realizó
considerando criterios de actualidad editorial, pertinencia temática y calidad
metodológica, priorizando estudios revisados por pares y publicaciones con respaldo
científico reconocido. Aunque el estudio no constituyó una revisión sistemática formal,
se aplicaron principios básicos de selección ordenada y evaluación crítica de la
literatura, lo que permitió garantizar coherencia metodológica y rigor académico en el
proceso de revisión.
Para la selección de los estudios, se establecieron criterios de inclusión y exclusión
previamente definidos. Se incluyeron artículos publicados entre 2020 y 2025, estudios
revisados por pares, ensayos clínicos, revisiones bibliográficas, metaanálisis, estudios
observacionales y guías clínicas relacionadas con intervenciones dietéticas aplicadas
al síndrome del intestino irritable, siempre que contaran con acceso a texto completo.
Por el contrario, se excluyeron publicaciones con más de cinco años de antigüedad,
artículos sin respaldo metodológico claro, literatura gris, resúmenes sin información
completa y documentos duplicados. Este proceso permitió depurar la información y
asegurar que los estudios analizados fueran pertinentes, actuales y relevantes para
los objetivos de la revisión, fortaleciendo así la validez del análisis cualitativo
realizado.La presente revisión bibliográfica se desarrolló mediante una estrategia
estructurada de búsqueda, selección y análisis de la literatura científica publicada
entre los años 2020 y 2025. La búsqueda se realizó en bases de datos reconocidas
por su rigor académico, incluyendo PubMed, Scopus, ScienceDirect, SciELO y Google
Scholar. Se emplearon descriptores en inglés y español relacionados con el tema,
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tales como syndrome, irritable bowel syndrome, IBS, SII, dietary strategies, low-
FODMAP diet, fiber supplementation, probiotics, Latin America y South America,
combinados mediante operadores booleanos AND y OR para optimizar la sensibilidad
y especificidad de los resultados. Como resultado inicial, se identificaron un total de
214 registros: 62 en PubMed, 54 en Scopus, 41 en ScienceDirect, 27 en SciELO y 30
en Google Scholar.
Posteriormente, se realizó un proceso de depuración de los registros identificados. En
una primera fase, se eliminaron 48 artículos duplicados entre las distintas bases de
datos, quedando 166 estudios únicos para evaluación. En una segunda fase, se
procedió a la revisión de títulos y resúmenes, excluyéndose 96 artículos por no
abordar específicamente el síndrome del intestino irritable, no centrarse en
intervenciones dietéticas o corresponder a poblaciones no humanas o pediátricas. De
este proceso resultaron 70 artículos potencialmente elegibles, los cuales fueron
evaluados a texto completo para determinar su pertinencia y calidad metodológica.
Durante la evaluación de texto completo, se excluyeron 40 artículos adicionales por
diversas razones: 15 por no presentar resultados clínicos relevantes, 12 por enfocarse
exclusivamente en tratamientos farmacológicos, 8 por no especificar claramente el
tipo de intervención dietética y 5 por corresponder a revisiones narrativas redundantes
sin aporte empírico. Finalmente, se incluyeron 26 estudios que cumplieron con los
criterios de inclusión establecidos, los cuales constituyeron la base para el análisis
cualitativo de la evidencia. Estos estudios incluyeron ensayos clínicos controlados,
estudios observacionales y revisiones sistemáticas relevantes, con representación de
poblaciones de América del Norte, Europa y América del Sur, incluyendo evidencia
específica de Ecuador.
La información extraída de los artículos seleccionados se organizó mediante fichas de
lectura estructuradas, en las que se registraron los autores, año y país de publicación,
diseño del estudio, características de la muestra, tipo de intervención dietética
evaluada (dieta baja en FODMAP, consumo de fibra soluble, probióticos o
prebióticos), resultados clínicos principales y conclusiones. El análisis de los datos se
realizó a través de una síntesis narrativa, agrupando los hallazgos en categorías
temáticas que incluyeron la dieta baja en FODMAP, la suplementación con fibra
soluble, el uso de probióticos, la evidencia sudamericana y ecuatoriana, y los cambios
en la microbiota intestinal asociados a las intervenciones dietéticas. Aunque el estudio
no correspondió a una revisión sistemática estricta y no siguió de manera formal la
metodología PRISMA, se adoptó un enfoque metodológico transparente y secuencial
inspirado en este modelo, con el fin de garantizar la trazabilidad del proceso de
selección y fortalecer la validez de la revisión bibliográfica realizada.
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3. Resultados
Est En la presente revisión bibliográfica se analizaron un total de 23 estudios
científicos publicados entre los años 2020 y 2025, enfocados en las estrategias
dietéticas empleadas para la prevención y el tratamiento del síndrome del intestino
irritable (SII). Los hallazgos fueron organizados y analizados de manera integrada,
agrupándose según los enfoques dietéticos que presentaron mayor respaldo científico
en la literatura reciente, lo que permitió identificar patrones consistentes en la
evidencia disponible y comparar resultados entre distintos contextos geográficos y
poblacionales. Entre las estrategias más estudiadas se encontraron la dieta baja en
FODMAP, el incremento del consumo de fibra soluble, el uso de probióticos y
prebióticos específicos, la identificación de intolerancias alimentarias individuales y la
reducción del consumo de alimentos ultraprocesados, aportando una visión global y
contextualizada del papel de la intervención nutricional en el manejo del SII.
La mayoría de los estudios revisados coincidieron en que la dieta baja en FODMAP
constituyó la intervención dietética más efectiva para la reducción de los síntomas
característicos del SII, tales como dolor abdominal, distensión, diarrea y flatulencia.
Ensayos clínicos controlados recientes evidenciaron una disminución significativa de
la sintomatología entre la segunda y cuarta semana de intervención, observándose
una mejor tolerancia y mayor adherencia cuando la fase de reintroducción de
alimentos fue realizada de manera progresiva y bajo acompañamiento profesional, lo
que permitió minimizar posibles desequilibrios nutricionales (Staudacher & Whelan,
2017). De forma complementaria, estudios desarrollados en países de América del
Sur reportaron mejoras clínicas relevantes en pacientes que implementaron este
protocolo dietético; sin embargo, destacaron la necesidad de realizar adaptaciones
culturales debido al consumo habitual de alimentos tradicionales ricos en
carbohidratos fermentables, lo que representa un desafío adicional para su aplicación
efectiva en esta región (Rojas et al., 2022).
En relación con otras estrategias dietéticas, la evidencia analizada indicó que el
consumo de fibra soluble, particularmente el psyllium, favoreció la regulación del
tránsito intestinal tanto en pacientes con SII con predominio de diarrea como en
aquellos con estreñimiento, mostrando mejoras en la consistencia fecal y una
reducción del dolor abdominal, sin los efectos adversos comúnmente asociados a la
fibra insoluble (Pessarelli et al., 2022). Asimismo, diversos estudios señalaron que el
uso de probióticos produjo mejoras moderadas pero consistentes en los síntomas
globales del SII, especialmente en la distensión abdominal y la hipersensibilidad
visceral, aunque los resultados mostraron variabilidad según la cepa utilizada, la dosis
administrada y la duración de la intervención. Entre las cepas con mayor respaldo
científico se identificaron Bifidobacterium infantis, Lactobacillus plantarum y
formulaciones multicepa, las cuales demostraron efectos positivos sobre la respuesta
clínica y la tolerancia digestiva (Chey et al., 2015; Pessarelli et al., 2022).
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Finalmente, los estudios sudamericanos incluidos en esta revisión destacaron que el
SII se encuentra fuertemente influenciado por patrones alimentarios locales
caracterizados por un alto consumo de carbohidratos fermentables y alimentos
ultraprocesados. Investigaciones realizadas en países como Perú, Colombia, Brasil y
Ecuador reportaron prevalencias que oscilaron entre el 10 % y el 18 %, y evidenciaron
que las intervenciones basadas en educación alimentaria, reducción del consumo de
ultraprocesados y estrategias dietéticas individualizadas generaron mejoras clínicas
significativas en los pacientes (Martínez et al., 2021; Paredes et al., 2024). Asimismo,
varios estudios analizaron la relación entre las intervenciones dietéticas y la
composición de la microbiota intestinal, observándose que la dieta baja en FODMAP
produjo una reducción temporal de ciertas bacterias beneficiosas, efecto que se
revirtió durante la fase de reintroducción, mientras que el uso de probióticos mostró
capacidad para modular positivamente la microbiota intestinal, reduciendo perfiles
proinflamatorios asociados al SII y contribuyendo a la mejora sintomática (Chela-
Amangandi & Mite-Cárdenas, 2025).
Tabla 1
Principales estrategias dietéticas y su efecto en el SII
Beneficios
Principales
Reducción de dolor,
distensión y diarrea
Mejora tránsito y
consistencia fecal
Reducción de
distensión, regulación
microbiota
Disminución de
síntomas
gastrointestinales
Adherencia y mejora en
calidad de vida
Nota: SII = Síndrome de Intestino Irritable; FODMAP = Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides,
Monosaccharides and Polyols. Elaboración propia a partir de la revisión de literatura clínica actual años
2020-2025 (Autores, 2026).
Análisis: La Tabla 1 evidencia una jerarquía clara en las intervenciones nutricionales
para el SII, donde la dieta baja en FODMAP y la educación nutricional se posicionan
como estrategias fundamentales debido a su alto nivel de evidencia en la reducción
de síntomas clave como el dolor y la distensión abdominal. Es relevante destacar que,
aunque estrategias como el uso de probióticos y la reducción de ultraprocesados
poseen una categoría complementaria con evidencia moderada, su rol es decisivo en
la personalización del tratamiento según la respuesta individual del paciente. Este
abordaje jerarquizado permite al clínico priorizar intervenciones que impactan
directamente en la calidad de vida antes de escalar a soportes clínicos adicionales.
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Tabla 2
Comparación de dietas utilizadas en la prevención y tratamiento del Síndrome del
Intestino Irritable
Dieta
Objetivo
principal
Beneficios
en sii
Limitaciones
Nivel de
evidencia
Referencias
bibliográficas
(≥2020)
Dieta baja en
FODMAP
Reducir
fermentación
intestinal
Disminuye
dolor,
distensión,
diarrea y
gases
Restrictiva;
requiere
supervisión
profesional
Alta
Ford et al., 2020;
Lacy et al., 2021
Dieta rica en
fibra soluble
Mejorar tránsito
intestinal
Mejora
consistencia
fecal y
estreñimiento
Exceso puede
aumentar
gases
Moderada-
Alta
Lacy et al., 2021
Dieta
mediterránea
Promover salud
intestinal
Mejora
microbiota y
reduce
inflamación
Evidencia
directa
limitada en SII
Moderada
Ford et al., 2020
Dieta libre de
gluten (no
celíacos)
Reducir síntomas
gastrointestinales
Alivia
distensión y
dolor en
algunos
pacientes
No efectiva en
todos los
casos
Moderada
Lacy et al., 2021
Dieta baja en
grasas
Disminuir
estimulación
colónica
Reduce
diarrea y
dolor
postprandial
Menor
saciedad
Moderada
Ford et al., 2020
Alimentación
equilibrada
personalizada
Prevención y
control a largo
plazo
Mejora
adherencia y
calidad de
vida
Requiere
educación
nutricional
continua
Alta
Lacy et al., 2021
Nota: La información tabulada facilita la comparación de beneficios, limitaciones y nivel de evidencia
de las distintas dietas, evidenciando que no existe una intervención única aplicable a todos los
pacientes. La tabla respalda la selección personalizada de estrategias dietéticas según el perfil clínico
y la respuesta individual al tratamiento.
Análisis: La comparación presentada en la Tabla 2 permite distinguir los objetivos
específicos de cada patrón dietético, subrayando que no existe una dieta única para
todos los pacientes con SII. Mientras que la dieta baja en FODMAP busca una
reducción inmediata de la fermentación intestinal con un respaldo de evidencia alto,
la dieta mediterránea emerge como una opción moderada enfocada en la salud
intestinal a largo plazo y la modulación de la microbiota. El análisis de las limitaciones
como la restricción en FODMAP o el aumento de gases en dietas ricas en fibra sugiere
que la transición entre estas estrategias debe ser monitoreada para evitar deficiencias
nutricionales o exacerbaciones sintomáticas, fundamentando la necesidad de guías
clínicas actualizadas.
4. Discusión
Los resultados de la presente revisión confirman que las estrategias dietéticas
desempeñan un papel central en el manejo del Síndrome del Intestino Irritable (SII).
Estos hallazgos son consistentes con lo reportado por Ford et al. (2017) y Chey et al.
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(2015), quienes reconocen la intervención nutricional como uno de los pilares
terapéuticos fundamentales del SII, incluso con una eficacia comparable o superior al
tratamiento farmacológico en ciertos perfiles de pacientes. Esta relevancia se
fundamenta en la capacidad de la dieta para modular la fermentación intestinal y la
sensibilidad visceral (Lacy et al., 2021).
Con relación a la dieta baja en FODMAP, se identifica como la intervención con mayor
respaldo científico. Este resultado coincide con lo expuesto por Liu et al. (2020) y
Whelan y Staudacher (2022), quienes evidencian mejoras significativas en la
reducción del dolor abdominal y la distensión. Sin embargo, al confrontar estos
beneficios con los riesgos potenciales, autores como Halmos y Gibson (2019) y
Asghar y Khalid (2024) advierten sobre alteraciones negativas en la microbiota
intestinal tras aplicaciones prolongadas. Respecto al uso de fibra, los datos obtenidos
respaldan el uso de fibra soluble sobre la insoluble. Mientras que la fibra insoluble
puede exacerbar los síntomas en algunos subtipos de SII, la fibra soluble ha
demostrado mejorar la consistencia fecal y el tránsito (Black et al., 2020). Este
hallazgo refuerza la necesidad de una prescripción individualizada según el fenotipo
del paciente, tal como sugieren Gibson y Shepherd (2010). Por otro lado, aunque los
probióticos mostraron beneficios consistentes en la reducción de la distensión, la
variabilidad en los resultados sugiere que su éxito depende estrictamente de la cepa
y la dosis, un punto clave destacado por McFarland et al. (2021).
Desde una perspectiva regional, esta revisión aporta datos críticos sobre el contexto
sudamericano. Estudios en Ecuador realizados por Gómez et al. (2021) y Paredes et
al. (2024) reportan prevalencias de SII similares a las de países desarrollados,
vinculando la severidad de los síntomas con el alto consumo de alimentos
ultraprocesados y carbohidratos fermentables, tendencia también observada por
Martínez et al. (2021) en entornos urbanos de la región. Asimismo, la asociación entre
alimentos ultraprocesados y el deterioro de la salud gastrointestinal señalada por
Singh et al. (2025) y Lopez-García y Benítez (2023) subraya la urgencia de adaptar
las guías internacionales al contexto cultural local.
Finalmente, se reconocen limitaciones en este estudio, principalmente la
heterogeneidad metodológica de las fuentes, lo cual coincide con la tipología de
revisiones analizada por Grant y Booth (2009). La escasez de ensayos clínicos
específicos en población ecuatoriana, mencionada también por Rojas et al. (2022),
limita la generalización de los resultados. No obstante, estas brechas identificadas
abren nuevas líneas de investigación orientadas a evaluar la eficacia de dietas
personalizadas y la educación nutricional en la población latina, un pilar que la
literatura actual considera "fundamental" para la adherencia al tratamiento (Halmos &
Gibson, 2019).
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5. Conclusiones
De la evidencia científica revisada se concluye que las estrategias dietéticas
constituyen un componente fundamental en el manejo del síndrome del intestino
irritable (SII), siendo la dieta baja en FODMAP la intervención con mayor respaldo por
su capacidad para reducir síntomas como dolor abdominal, distensión y alteraciones
del tránsito intestinal, siempre que sea implementada bajo supervisión profesional
para evitar desequilibrios nutricionales. Asimismo, la fibra soluble muestra beneficios
consistentes en la regulación intestinal y mejora de la consistencia fecal, mientras que
los probióticos aportan efectos moderados en la reducción de la distensión y en la
modulación de la microbiota, dependiendo de la cepa utilizada.
La evidencia sudamericana, incluida la ecuatoriana, destaca la importancia de adaptar
estas estrategias dietéticas al contexto cultural y a los patrones alimentarios propios
de la región, lo que influye directamente en la adherencia y eficacia del tratamiento.
En conjunto, los hallazgos muestran que no existe una intervención única aplicable a
todos los pacientes con SII, por lo que el enfoque más efectivo consiste en una
intervención individualizada que incorpore educación nutricional, acompañamiento
profesional y ajustes personalizados según el fenotipo clínico y la tolerancia
alimentaria, con el fin de mejorar la calidad de vida y optimizar los resultados
terapéuticos.
CONFLICTO DE INTERESES
“Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses”.
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