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Depresión en trabajadores de una empresa privada:
prevalencia y consideraciones para la salud mental
Depression in Employees of a Private Company: Prevalence and
Considerations for Mental Health
Buele-Sozoranga, Janela Salome
1
Morales-Fonseca, Cristhian Fabricio
2
https://orcid.org/0009-0006-3179-3658
https://orcid.org/0000-0002-9675-5517
jbueles@est.ups.edu.ec
cmoralesf@ups.edu.ec
Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador, Quito
Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador, Quito.
Zavala-Jara, Siria Nataly
3
Villavicencio-Quevedo, Pedro José
4
https://orcid.org/0000-0002-5165-1706
https://orcid.org/0000-0002-4750-2062
natalyzavalaje@gmail.com
Pj.villavicencio@hotmail.com
Investigador Independiente, Ecuador.
Hospital Alcivar, Ecuador, Guayaquil.
Autor de correspondencia
1
DOI / URL: https://doi.org/10.55813/gaea/rcym/v4/n2/195
Resumen: La depresión constituye uno de los
principales problemas de salud mental en el ámbito
laboral contemporáneo, debido a su impacto en el
bienestar psicológico y el desempeño ocupacional. El
objetivo de este estudio fue analizar la prevalencia de
síntomas depresivos y su distribución según sexo en
trabajadores de una empresa privada de Quito en 2025.
La metodología correspondió a un enfoque cuantitativo,
con diseño transversal, no experimental y alcance
descriptivo. La muestra estuvo conformada por 50
trabajadores seleccionados mediante muestreo no
probabilístico por conveniencia. Se utilizó el Inventario
de Depresión de Beck, segunda edición (BDI-II), para
evaluar la sintomatología depresiva. Los resultados
mostraron que el 40,0 % presentó niveles altos de
depresión, mientras que el 30,0 % niveles medios y el
30,0 % niveles bajos, sin diferencias relevantes según
sexo. La discusión sugiere que estos hallazgos podrían
estar asociados a factores de riesgo psicosocial propios
del entorno laboral, como la sobrecarga y la presión
organizacional. Se concluye que existe una presencia
significativa de sintomatología depresiva, lo que
evidencia la necesidad de implementar estrategias de
prevención, detección temprana e intervención
psicológica en el contexto organizacional.
Palabras clave: depresión, trabajadores, salud mental.
Artículo Científico
Received: 21/Mar/2026
Accepted: 15/Abr/2026
Published: 04/May/2026
Cita: Buele-Sozoranga, J. S., Morales-
Fonseca, C. F., Zavala-Jara, S. N., &
Villavicencio-Quevedo, P. J. (2026). Depresión
en trabajadores de una empresa privada:
prevalencia y consideraciones para la salud
mental. Revista Científica Ciencia Y
Método, 4(2), 293-
304. https://doi.org/10.55813/gaea/rcym/v4/n2
/195
Revista Científica Ciencia y Método (RCyM)
https://revistacym.com
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Artículo Científico
Abstract:
Depression is one of the main mental health problems in the contemporary workplace
due to its impact on psychological well-being and occupational performance. The
objective of this study was to analyze the prevalence of depressive symptoms and their
distribution by sex among employees of a private company in Quito in 2025. The
methodology followed a quantitative approach with a cross-sectional, non-
experimental, and descriptive design. The sample consisted of 50 employees selected
through non-probabilistic convenience sampling. The Beck Depression Inventory
Second Edition (BDI-II) was used to assess depressive symptomatology. The results
showed that 40.0% of participants had high levels of depression, while 30.0% had
moderate levels and 30.0% low levels, with no significant differences by sex. The
discussion suggests that these findings may be associated with psychosocial risk
factors in the workplace, such as workload and organizational pressure. It is concluded
that there is a significant presence of depressive symptoms, highlighting the need to
implement prevention, early detection, and psychological intervention strategies in
organizational settings.
Keywords: depression, mental health, employees.
1. Introducción
En el contexto laboral actual, las exigencias organizacionales (metas, presión por
resultados, demandas de adaptación y ritmos acelerados) influyen directamente en el
bienestar psicológico de los trabajadores. Dentro de ese escenario, la depresión se
reconoce como un problema que afecta el funcionamiento integral de la persona
emocional, cognitivo, conductual y social por lo cual puede interferir con la rutina diaria,
las relaciones interpersonales y el rendimiento en distintos ámbitos, incluido el laboral
(Cuijpers et al., 2012).
La depresión constituye uno de los principales problemas de salud mental en el ámbito
laboral contemporáneo, debido a su impacto en el bienestar psicológico y el
rendimiento ocupacional (Organización Mundial de la Salud, 2025; Beck et al., 1996).
En contextos organizacionales caracterizados por altas exigencias y presión por
resultados, la sintomatología depresiva tiende a incrementarse, especialmente
cuando existen factores de riesgo psicosocial como la sobrecarga laboral y el estrés
sostenido (Cantero-Téllez & Ramírez-Páez, 2009; Harvey et al., 2017).
Diversos estudios han señalado que la depresión en trabajadores se asocia con una
disminución significativa en la productividad, el compromiso organizacional y la calidad
de vida (Lerner & Henke, 2008; Organización Mundial de la Salud, 2025). Asimismo,
factores como el bajo apoyo social, la inseguridad laboral y el desequilibrio entre
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Artículo Científico
esfuerzo y recompensa han sido identificados como determinantes clave en la
aparición de sintomatología depresiva (Stansfeld & Candy, 2006; Theorell et al., 2015).
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2025) informó que el encierro de la
pandemia causada por el COVID-19 intensificó cuadros de ansiedad y depresión,
especialmente en personas con cargas laborales exigentes o con trastornos mentales
preexistentes. Este contexto es especialmente relevante en el entorno organizacional
actual, donde las exigencias del trabajo, la falta de redes de apoyo y el impacto del
aislamiento social podrían contribuir al desarrollo de síntomas depresivos en la
población trabajadora (López-Cudco, 2023).
La depresión ha sido estudiada incluso antes de la conceptualización de términos de
la salud mental, se le conoció como niveles de incomodidad, tristeza, que la gente
atravesaba y como esto afectaba a su diario vivir. Esto significa que desde tiempo
antiguos la gente ya sabía que estas alteraciones influían en el ánimo de las personas,
por lo tanto, existen textos usados para describir este malestar desde tiempos
bastante antiguos, podría decirse que milenios atrás (Paredes-Naranjo, 2024).
La depresión es un trastorno que se manifiesta en síntomas emocionales, físicos,
cognitivos, sociales e influyendo en las dimensiones del ser humano, como piensa,
actúa, siente y lo que dice. Esta afección genera distorsión en el individuo y esto si no
se trata puede prolongarse a un largo tiempo días, meses incluso años, interfiriendo
en la rutuna diaria de la persona, en su relación con el entorno y en su salud (López-
Cudco, 2023).
Según la OMS (2025) la depresión es una de las principales causas mundiales que
producen discapacidad, ya que su cuadro sintomatológico en realimente amplio.
Manifestaciones como: alteraciones de sueño, anhedonia, rdida de energía,
dificultad para concentrase, pensamientos con la muerte, son algunas que podemos
mencionar. El diagnóstico de este trastorno debe ser de forma rigurosa y cuidadosa,
ya que, por la amplia gama de síntomas, se puede confundir con otros trastornos y
así afectar al individuo (López-Cudco, 2023).
La depresión se puede entender como una distorsión del estado de ánimo de la
persona que altera en como esta puede experimentar sus emociones. No se le trata
de tristeza, es una expresión que afecta como siente, piensa y responde el sujeto.
Esto a lo largo del tiempo puede dar lugar a una dificultad para poder conectarse con
sus manifestaciones emocionales positivas, puede llegar a desbordarse de tal manera
de tal forma que dicha posibilidad hay muchas veces que ya queda bloqueada (Ferrari
et al., 2013).
Beck sugiere que la esencia del problema depresivo está en la existencia de
esquemas cognitivos negativos, las que son estructuras profundas adquiridas durante
la vida y que van a determinar la forma en que la persona procesa todo aquello
relacionado con su vida cotidiana (Rivadeneira et al., 2013). Por lo que se activan muy
bien durante situaciones de estrés, de pérdidas o de frustraciones, interpretando
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Artículo Científico
señales que alimentan la situación de depresión. La activación de estos esquemas
depresógenos ayuda a comprender la persistencia de pensamientos negativos y la
dificultad de la persona para adoptar otras perspectivas que puedan ser más
equilibradas (Rivadeneira et al., 2013).
El modelo cognitivo de Beck concede una gran importancia a los pensamientos
automáticos, los cuales son ideas breves, espontáneas e impregnadas de negatividad
que se producen frente a diversas situaciones en apariencia muy distintas. Estos
pensamientos suelen estar organizados en torno a creencias relacionadas con la
incompetencia personal, la desesperanza y la culpa, al mismo tiempo que se
encuentran relacionadas con distorsiones cognitivas, cuentos como la
sobregeneralización, la descalificación de lo positivo o la magnificación de lo negativo.
Los pensamientos automáticos negativos son aquello que representa la forma de
acceso más evidente de los esquemas profundos propuestos por Beck (Rivadeneira
et al., 2013).
Desde el enfoque cognitivo, la depresión se explica a partir de la presencia de
esquemas disfuncionales y pensamientos automáticos negativos que influyen en la
percepción de la realidad (Beck et al., 1996; Rivadeneira et al., 2013). En el contexto
laboral, estos procesos pueden intensificarse ante situaciones de estrés prolongado,
generando afectaciones en el desempeño y en la regulación emocional (Harvey et al.,
2017).
El modelo cognitivo de Aaron Beck explica que la depresión surge y se mantiene
debido a la interacción entre esquemas cognitivos profundos, pensamientos
automáticos negativos y distorsiones en la interpretación de la realidad (Rivadeneira
et al., 2013). La modificación de estos patrones cognitivos, por medio de técnicas
terapéuticas específicas, permite disminuir el malestar emocional y promover un
funcionamiento psicológico más adaptativo. Este modelo continúa siendo uno de los
enfoques más influyentes y validados para comprender y tratar la depresión en la
práctica clínica (Rivadeneira et al., 2013).
La depresión es multicausal, no podríamos hablar de un solo factor desencadenante.
Tenemos causas contextuales, biológicas, sociales, psicológicas, aunque si, también
se puede dar como resultado de una vivencia dolorosa, estresante o incluso, puede
presentarse sin una causa de un evento en específico. Esto se da porque las personas
somos diferentes y cada uno tiene su configuración de la personalidad, sus propias
experiencias, sus herramientas, lo que claramente hará que se desencadene la
depresión sin causa generalizada para todo el mundo (Paredes-Naranjo, 2024).
Una de las causas depresivas más estudiadas es la genética, ya que en familias que
sufren de depresión más que otras, se ha observado que su descendencia también
sufre de esto. Lo que trata de dar una explicación a cómo funcionan neurológicamente
hablando y como esa base hereditaria interfiere en la regulación del estado de ánimo.
Como ya se mencionó, existen muchas causas para que se presente la depresión, y
decir que tiene una base hereditaria no significa que esta persona desarrolle esta
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Artículo Científico
patología, sin embargo, estamos hablando de la existencia de una predisposición a su
desencadenamiento (Paredes-Naranjo, 2024).
La depresión, emocional y afectiva, produce una serie de cambios que perpetúan el
funcionamiento emocional de la persona y que interfieren de manera significativa con
la gestión de sus emociones y con la posibilidad de mantener su afectividad estable.
Los sentimientos de tristeza extrema, desesperanza, vacío existencial y malhumor son
muy característicos del trastorno depresivo. Además, se habla de una muy relevante
pérdida de interés o de placer hacia actividades gratificantes, fenómeno conocido con
la denominación de anhedonia, presentando el deterioro emocional en el
funcionamiento cognitivo, en la autoevaluación y en la percepción de la eficacia
personal del individuo, incrementando así la vulnerabilidad ante trastornos comórbidos
y dificultando la recuperación (Sonnentag & Fritz, 2015).
La existencia de sesgos cognitivos negativos, cuentos como pensamientos
distorsionados sobre el fracaso, la inutilidad o la culpabilidad, favorecen el cáncer del
trastorno emocional y perpetúa un problema con el funcionamiento emocional
equilibrado. Las consecuencias cognitivas de la depresión son igualmente de especial
importancia, dado que el trastorno afecta funciones superiores como la atención, la
memoria, la capacidad de tomar decisiones, y especialmente en cuanto a esta
enfermedad es frecuente que la persona tenga dificultades para concentrarse, para
ordenar ideas o para mantener la continuidad en tareas que exigen un cálculo probado
(American Psychiatric Association, 2013).
La combinación de los síntomas y la falta de tratamiento puede determinar que una
persona pierda una y otra vez el trabajo, que disminuya la posibilidad de tener ingresos
y que haya un sentimiento de incapacidad para realizar la mayor parte de los proyectos
personales y profesionales. La depresión crónica puede reducir la autonomía y
participación social, y determinar problemas para las áreas que forman parte de la
vida cotidiana y la inserción social. Este deterioro producirá un perjuicio en la vida
cotidiana, conduciendo a una afectación de la formación de las habilidades sociales,
en la cara de tomar decisiones laborales y dificultades para asumir responsabilidades,
por lo que marcará la trayectoria vital de esta persona (Cantero-Téllez & Ramírez-
Páez, 2009).
2. Materiales y métodos
El estudio se enmarco dentro de un diseño de investigación cuantitativo, transversal,
no experimental de tipo descriptivo, donde la variable clave se midió mediante la
elección de instrumentos que fueron parte crucial desde la perspectiva psicológica ya
que garantizan la validez y fiabilidad en su desarrollo. La población fue conformada
por trabajadores de una empresa privada ubicada en la ciudad de Quito (Ecuador),
durante el año 2025. Tipo de muestra: Muestra no probabilística por
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Artículo Científico
conveniencia/intencional, definida por factibilidad y acceso al campo. Siendo un total
de 50 trabajadores.
Para evaluar los niveles de depresión, esta investigación se emplel inventario de
Depresión de Beck en su segunda edición (BDI-II), un instrumento psicométrico
reconocido por su validez y confiabilidad en diversos contextos, incluido el
ecuatoriano. El BDI-II consta: El Instrumento de Depresión de Beck (BDI-II) es un
instrumento psicométrico ideal para estimar el nivel de depresión que subyace en los
individuos, realizado por Aaron T. Beck en 1961 - sucesivamente se ha revisado dicho
inventario hasta en 5 ediciones (la segunda de ellas, el inventario es el más utilizado
actualmente).
Se compone de 21 artículos que analizan el carácter diverso y multifacético de la
depresión, como son los síntomas emocionales, conductuales y cognitivos (tristeza,
pesimismo, fatiga, problemas de sueño, etc.) y cada uno de ellos posee una
puntuación de los niveles 0 a 3; el resultado total se clasifica en: mínimo, leve,
intermedio, grave y severo. El BDI-II está respaldado por una elevada validez y
confiabilidad que lo convierte en una herramienta altamente eficaz para detectar la
ocurrencia de la depresión en otras líneas de investigación en el Ecuador. Es el
instrumento ideal a utilizar en clínica o bien para la investigación, en la identificación
y la medicación de los síntomas de depresión de la población general.
A su vez los tests BDI-II miden dimensiones diferentes del bienestar mental y
emocional y cada uno presenta su aplicabilidad de acuerdo al contexto y la necesidad
de la evaluación. De 21 ítems que permiten explorar dimensiones cognitivas, afectivas
y somáticas de la depresión, tales como la tristeza, el pesimismo, la pérdida de interés,
la fatiga o las alteraciones del sueño. Cada ítem se puntúa en una escala de 0 a 3, y
el resultado total permite clasificar la severidad del trastorno en niveles mínimos,
leves, moderados o graves (Beck et al., 1996).
En el contexto ecuatoriano, el uso del BDI-II ha sido validado en diversas
investigaciones. Por ejemplo, el estudio de World Health Organization (2022) con
población adolescente en Tungurahua evidenció una alta confiabilidad = 0,86) y
una estructura factorial coherente con los resultados internacionales. De igual forma,
López-Cudco (2023) identificó que un 11,1 % de adolescentes sometidos a
aislamiento social durante la pandemia presentaron síntomas depresivos de
intensidad moderada o grave, lo que evidencia la pertinencia de este instrumento en
contextos caracterizados por altos niveles de estrés, como el ámbito laboral.
3. Resultados
En el presente estudio se analizaron los niveles de depresión en una muestra total de
50 trabajadores de una empresa privada en la ciudad de Quito, evaluados mediante
el Inventario de Depresión de Beck (BDI-II). Los resultados evidencian una distribución
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Artículo Científico
de la sintomatología depresiva en tres niveles de severidad (bajo, medio y alto), lo que
permite identificar la magnitud del problema en la población estudiada.
A nivel global, se observó que el 40,0 % de los participantes (n = 20) presenta un nivel
alto de depresión, mientras que el 30,0 % (n = 15) se ubica en un nivel medio y el 30,0
% (n = 15) en un nivel bajo. Estos datos sugieren que una proporción considerable de
trabajadores experimenta sintomatología depresiva clínicamente relevante, lo que
podría tener implicaciones en su desempeño laboral y bienestar general. A
continuación, se presenta la distribución general de los niveles de depresión.
Figura 1
Nivel global de depresión
Nota: Datos obtenidos a partir de la aplicación del Inventario de Depresión de Beck (BDI-II) a una
muestra total de 50 trabajadores de una empresa privada en Quito durante el año 2025. Los valores
corresponden a frecuencias absolutas y porcentajes calculados en función del total de participantes
(Autores, 2026).
En relación con la distribución por sexo, se analizó la presencia de sintomatología
depresiva en hombres y mujeres de manera diferenciada. En el grupo de hombres (n
= 26), el 38,46 % (n = 10) presentó un nivel alto de depresión, mientras que el 30,77
% (n = 8) se ubicó en nivel medio y el 30,77 % (n = 8) en nivel bajo. Estos resultados
muestran una distribución relativamente homogénea entre los niveles medio y bajo,
con una ligera predominancia del nivel alto.
Figura 2
Nivel de depresión en hombres
Alto
40%
Medio
30%
Bajo
30%
Alto Medio Bajo
Alto
38%
Medio
31%
Bajo
31%
Alto Medio Bajo
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Artículo Científico
Nota: Datos correspondientes al subgrupo de hombres (n = 26) de la muestra total. La información
proviene de la aplicación del BDI-II y se presenta en frecuencias y porcentajes calculados dentro del
grupo masculino (Autores, 2026).
Por su parte, en el grupo de mujeres (n = 24), el 41,67 % (n = 10) presentó un nivel
alto de depresión, mientras que el 29,17 % (n = 7) se ubicó en nivel medio y el 29,17
% (n = 7) en nivel bajo. Al igual que en los hombres, se observa una distribución
relativamente equilibrada entre los niveles medio y bajo, aunque con una ligera mayor
proporción de casos en el nivel alto.
Figura 3
Nivel de depresión en mujeres
Nota: Datos correspondientes al subgrupo de mujeres (n = 24) de la muestra total. La información se
obtuvo mediante el BDI-II y los porcentajes se calcularon en función del total de participantes femeninas
(Autores, 2026).
En relación con los factores asociados, es importante señalar que el presente estudio
no incorporó variables específicas para su medición, lo que constituye una limitación
metodológica relevante. No obstante, la literatura científica ha identificado de manera
consistente factores como la sobrecarga laboral, el bajo apoyo organizacional y el
estrés crónico como variables asociadas a la depresión en trabajadores. En este
sentido, los niveles de depresión observados podrían estar vinculados a estas
condiciones, lo que requiere ser explorado en futuras investigaciones.
En cuanto a los desafíos para la salud mental, los resultados evidencian la necesidad
de fortalecer estrategias institucionales orientadas a la prevención y el abordaje de la
depresión en el ámbito laboral. Entre los principales desafíos se encuentran la
implementación de programas de detección temprana, la promoción del bienestar
psicológico y la incorporación de políticas organizacionales que reduzcan los factores
de riesgo psicosocial.
4. Discusión
Los resultados del presente estudio son consistentes con investigaciones previas que
evidencian una alta prevalencia de síntomas depresivos en contextos laborales
Alto
42%
Medio
29%
Bajo
29%
Alto Medio Bajo
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Artículo Científico
exigentes (Cantero-Téllez & Ramírez-Páez, 2009; Harvey et al., 2017). En particular,
la proporción de trabajadores con niveles altos de depresión coincide con estudios
que señalan la influencia de factores psicosociales como la sobrecarga laboral y el
estrés crónico (Stansfeld & Candy, 2006).
En relación con la prevalencia observada, los resultados coinciden con estudios que
reportan una asociación significativa entre condiciones laborales adversas y
sintomatología depresiva, particularmente en entornos con sobrecarga de trabajo,
estrés crónico y bajo apoyo organizacional (Guzmán-González et al., 2020). Desde
esta perspectiva, la proporción de trabajadores con niveles altos de depresión
encontrada en este estudio podría estar vinculada a factores psicosociales que, si bien
no fueron medidos directamente, han sido ampliamente documentados en la literatura
científica.
En relación con la distribución por sexo, los hallazgos difieren parcialmente de
estudios que reportan mayor prevalencia en mujeres (Cruzblanca et al., 2016), lo que
podría explicarse por la influencia de variables contextuales compartidas en el entorno
organizacional (Theorell et al., 2015). Esta discrepancia podría explicarse por
características específicas de la muestra o por la influencia de variables contextuales
compartidas en el entorno laboral analizado, lo que refuerza la necesidad de
considerar factores organizacionales en la comprensión del fenómeno.
Desde una perspectiva teórica, los resultados pueden interpretarse a partir del modelo
cognitivo de la depresión (Beck et al., 1996), el cual plantea que las distorsiones
cognitivas y los pensamientos negativos influyen en la aparición de la sintomatología
depresiva. En contextos laborales adversos, estos procesos pueden intensificarse
(Rivadeneira et al., 2013).
No obstante, el estudio presenta limitaciones importantes. En primer lugar, el uso de
un muestreo no probabilístico por conveniencia limita la generalización de los
resultados. En segundo lugar, el diseño transversal impide establecer relaciones
causales entre las variables. Asimismo, no se incluyeron variables asociadas como
estrés laboral, clima organizacional o apoyo social, lo que restringe el análisis de
factores explicativos de la depresión.
A partir de estos hallazgos, se sugiere que futuras investigaciones incorporen diseños
longitudinales que permitan analizar la evolución de la sintomatología depresiva en el
tiempo, así como la inclusión de variables psicosociales específicas que faciliten la
identificación de factores asociados. Del mismo modo, sería pertinente ampliar la
muestra y considerar distintos sectores laborales para fortalecer la validez externa de
los resultados.
Finalmente, los resultados respaldan la necesidad de implementar estrategias
organizacionales orientadas a la promoción de la salud mental, en línea con
recomendaciones internacionales (Organización Mundial de la Salud, 2025; Lerner &
Henke, 2008).
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Artículo Científico
5. Conclusiones
En relación con el objetivo de analizar la prevalencia de la depresión, se concluye que
existe una presencia significativa de sintomatología depresiva en los trabajadores
evaluados, destacándose una proporción considerable en niveles altos. Este hallazgo
evidencia que la depresión constituye un problema relevante dentro del contexto
laboral estudiado, con potencial impacto en el bienestar psicológico y el desempeño
ocupacional.
Respecto al objetivo de examinar la distribución de la depresión según sexo, se
concluye que no se identifican diferencias sustanciales entre hombres y mujeres en
los niveles de severidad. Este resultado sugiere que la sintomatología depresiva en la
muestra analizada responde más a factores contextuales y organizacionales que a
variables sociodemográficas, reforzando la comprensión multifactorial del fenómeno.
En relación con el objetivo de identificar implicaciones para la salud mental laboral, se
concluye que los resultados obtenidos evidencian la necesidad de implementar
estrategias institucionales orientadas a la prevención, detección temprana e
intervención psicológica en el entorno organizacional. La incorporación de programas
de apoyo psicosocial y promoción del bienestar podría contribuir significativamente a
la reducción de factores de riesgo y al fortalecimiento de la salud mental de los
trabajadores.
CONFLICTO DE INTERESES
“Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses”.
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