Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 84
Desigualdades educativas y estrategias de inclusión en
bachillerato en entornos socioeconómicos diversos
Educational inequalities and inclusion strategies in high school in
diverse socioeconomic environments
Alcivar-Cordova, Diana Mercedes
1
Saavedra-Calberto, Ingrid Malena
2
https://orcid.org/0009-0008-2697-0685
https://orcid.org/0009-0006-2821-1135
alcivardia@hotmail.com
ingridsaavedra1972@gmail.com
Unidad Eductiva La Concordia, Ecuador, La
Concordia
Unidad Eductiva La Concordia, Ecuador, La
Concordia
Ayala-Chavez, Nancy Elizabeth
3
Pazmiño-Sarriá, María Elizabe
4
https://orcid.org/0009-0008-2518-7832
https://orcid.org/0009-0009-7373-2919
nancy.ayala@educacion.gob.ec
chavelita71959@gmail.com
Unidad Eductiva La Concordia, Ecuador, La
Concordia
Unidad Eductiva La Concordia, Ecuador, La
Concordia
Ordoñez-Loor,Irina Isabel
5
https://orcid.org/0009-0007-7511-5258
irina.ordonez@educación.gob.ec
Unidad Eductiva La Concordia, Ecuador, La
Concordia
Autor de correspondencia
1
DOI / URL: https://doi.org/10.55813/gaea/rcym/v3/n1/55
Resumen: La desigualdad educativa en el bachillerato,
especialmente en contextos socioeconómicos diversos,
representa un desafío estructural que limita el acceso, el
rendimiento y la equidad en las trayectorias escolares. Este
estudio, de enfoque cualitativo y tipo exploratorio-descriptivo,
se fundamentó en una revisión sistemática de literatura
científica, seleccionando fuentes relevantes de bases de datos
académicas para analizar las principales barreras y
estrategias de inclusión educativa. Los resultados evidencian
brechas significativas en acceso y logro académico, así como
desigualdades en infraestructura y recursos, particularmente
en zonas rurales o marginadas. Frente a ello, se identificaron
prácticas pedagógicas inclusivas como el Diseño Universal
para el Aprendizaje, la coenseñanza y metodologías activas,
además de estrategias de apoyo integral como tutorías
personalizadas, articulación intersectorial y participación
familiar-comunitaria. La discusión plantea que una inclusión
educativa efectiva requiere transformar las estructuras
pedagógicas, institucionales y sociales, superando
intervenciones aisladas mediante un enfoque articulado y
contextualizado. Se concluye que garantizar una educación
media equitativa demanda políticas públicas sostenidas,
formación docente continua y una gestión escolar sensible a
la diversidad, configurando a la escuela como un espacio
democrático de justicia social.
Palabras clave: desigualdad educativa; inclusión;
bachillerato; estrategias pedagógicas; equidad social.
Artículo Científico
Received: 11/Dic/2025
Accepted: 02/Ene/2025
Published: 31/Ene/2025
Cita: Alcivar-Cordova, D. M., Saavedra-
Calberto, I. M., Ayala-Chavez, N. E., Pazmiño-
Sarriá, M. E., & Ordoñez-Loor, I. I. (2025).
Desigualdades educativas y estrategias de
inclusión en bachillerato en entornos
socioeconómicos diversos. Revista Científica
Ciencia Y Método, 3(1), 84-
98. https://doi.org/10.55813/gaea/rcym/v3/n1/
55
Revista Científica Ciencia y Método (RCyM)
https://revistacym.com
revistacym@editorialgrupo-aea.com
info@editoriagrupo-aea.com
© 2025. Este artículo es un documento de
acceso abierto distribuido bajo los términos y
condiciones de la Licencia Creative
Commons, Atribución-NoComercial 4.0
Internacional.
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 85
EneroMarzo 2025
Abstract:
Educational inequality in high school, especially in diverse socioeconomic contexts,
represents a structural challenge that limits access, performance and equity in school
trajectories. This study, with a qualitative and exploratory-descriptive approach, was
based on a systematic review of scientific literature, selecting relevant sources from
academic databases to analyze the main barriers and strategies for educational
inclusion. The results show significant gaps in access and academic achievement, as
well as inequalities in infrastructure and resources, particularly in rural or marginalized
areas. Inclusive pedagogical practices such as Universal Design for Learning, co-
teaching and active methodologies were identified, as well as comprehensive support
strategies such as personalized tutoring, intersectoral articulation and family-
community participation. The discussion suggests that effective educational inclusion
requires transforming pedagogical, institutional and social structures, overcoming
isolated interventions through an articulated and contextualized approach. It is
concluded that guaranteeing equitable secondary education requires sustained public
policies, continuous teacher training and school management sensitive to diversity,
configuring the school as a democratic space for social justice.
Keywords: educational inequality; inclusion; baccalaureate; pedagogical strategies;
social equity.
1. Introducción
La desigualdad educativa en el nivel de bachillerato es una problemática estructural
que afecta a millones de estudiantes en todo el mundo, especialmente en contextos
marcados por la diversidad y la vulnerabilidad socioeconómica. Esta desigualdad se
manifiesta en múltiples formas: diferencias en el acceso a oportunidades de
aprendizaje, disparidad en la calidad de la enseñanza, desigual distribución de
recursos materiales y humanos, así como brechas significativas en los resultados de
aprendizaje entre estudiantes de distintos entornos sociales. A pesar de los avances
en cobertura educativa, persisten retos profundos relacionados con la equidad, la
inclusión y la justicia social en las trayectorias escolares de los jóvenes (Bajaña Calle
et al., 2025).
En muchos países de América Latina, y en especial en sectores rurales o periféricos,
las condiciones socioeconómicas de las familias determinan en gran medida el éxito
o fracaso escolar. Los estudiantes que provienen de hogares con bajos ingresos
enfrentan limitaciones que van desde la carencia de recursos tecnológicos y
pedagógicos, hasta la exposición a contextos de violencia, exclusión cultural y escaso
acompañamiento familiar. Estas condiciones inciden negativamente en su rendimiento
académico, su motivación por continuar los estudios, y sus expectativas de movilidad
social ascendente. Además, las políticas educativas suelen estar diseñadas bajo
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 86
EneroMarzo 2025
modelos uniformes que no siempre responden a las necesidades específicas de
contextos diversos, profundizando aún más las brechas existentes (Puyol-Cortez &
Mina-Bone, 2022).
El impacto de esta desigualdad es multifacético. Afecta el desarrollo de competencias
fundamentales, incrementa las tasas de deserción escolar y limita el acceso a
oportunidades educativas de nivel superior. En términos sociales, reproduce ciclos de
pobreza, exclusión y marginalidad, generando una ciudadanía fragmentada y con
escasas posibilidades de participación plena. A nivel institucional, las escuelas
ubicadas en zonas desfavorecidas suelen carecer de infraestructura adecuada,
materiales didácticos pertinentes y docentes suficientemente capacitados para
atender a una población diversa en términos lingüísticos, culturales y sociales. Esta
acumulación de desventajas perpetúa un sistema educativo inequitativo que no
garantiza las mismas condiciones de éxito para todos los estudiantes (Changoluisa
Gaibor et al., 2024).
En respuesta a esta realidad, las estrategias de inclusión educativa se han convertido
en un eje fundamental para reducir las desigualdades. Estas estrategias buscan
generar condiciones más justas dentro del sistema educativo, reconociendo la
diversidad del estudiantado como un valor y no como una limitación. Se promueve,
así, la implementación de prácticas pedagógicas que valoren las diferencias
individuales, fomenten el respeto a la diversidad, y garanticen el derecho a una
educación de calidad para todos. Entre las acciones más destacadas se encuentran
la formación docente en atención a la diversidad, el diseño de currículos flexibles, la
generación de ambientes escolares inclusivos, y el fortalecimiento de los vínculos
entre escuela, familia y comunidad.
Asimismo, se ha demostrado que los enfoques intersectoriales —que articulan
educación, salud, bienestar social y desarrollo comunitario— ofrecen mejores
resultados en la mejora de los aprendizajes y en la reducción de la exclusión
educativa. La participación activa de las familias, la comunidad y los propios
estudiantes en la vida escolar resulta clave para lograr procesos más democráticos,
inclusivos y sostenibles. Igualmente, el fortalecimiento de políticas públicas que
contemplen financiamiento equitativo, mecanismos de evaluación inclusiva y sistemas
de apoyo personalizados, es indispensable para avanzar hacia una educación media
superior más justa (Revista HISTEDBR On-Line, 2017).
La importancia de abordar esta problemática desde un enfoque científico radica en la
necesidad de comprender en profundidad los factores que inciden en las
desigualdades, así como de identificar y sistematizar las estrategias que han
demostrado ser eficaces en diversos contextos. A través de la revisión bibliográfica es
posible construir una base de conocimiento actualizada que oriente tanto a los
responsables de la toma de decisiones como a los equipos docentes en el diseño e
implementación de programas educativos sensibles a la diversidad (Santander-
Salmon, 2024).
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 87
EneroMarzo 2025
Este estudio resulta viable en tanto existe una creciente producción académica y
documental sobre desigualdades educativas e inclusión, lo cual permite acceder a
experiencias, modelos y resultados obtenidos en diferentes países y regiones.
Además, el enfoque comparativo facilita extraer aprendizajes relevantes que pueden
ser adaptados a las realidades locales. La revisión sistemática de literatura también
proporciona criterios para evaluar la pertinencia, efectividad y sostenibilidad de las
intervenciones, contribuyendo así a una mejora continua de las políticas y prácticas
educativas (Lara Torres, 2025).
El objetivo de este artículo es analizar las desigualdades educativas existentes en el
nivel de bachillerato en entornos socioeconómicos diversos, y examinar las
estrategias de inclusión que han sido implementadas para mitigar estos desequilibrios.
Se busca identificar las principales barreras que enfrentan los estudiantes en situación
de vulnerabilidad, así como las condiciones que favorecen la creación de espacios
educativos más equitativos. A través de este análisis se pretende aportar
orientaciones teóricas y prácticas que fortalezcan la toma de decisiones informada y
promuevan una educación más justa y humanizadora (Erazo Brito & Asitimbay
Yumancela, 2024).
En conclusión, la desigualdad educativa en el bachillerato representa un desafío
urgente que exige respuestas integrales, contextualizadas y fundamentadas en
evidencia. Las estrategias de inclusión no deben entenderse como acciones aisladas,
sino como parte de un compromiso ético y político con el derecho universal a la
educación. Este artículo aspira a contribuir a ese compromiso, proporcionando
elementos para la reflexión crítica, la acción pedagógica transformadora y el diseño
de políticas educativas más equitativas (Bravo Zhindón, 2025).
2. Materiales y métodos
Este estudio se inscribe en un enfoque metodológico cualitativo, de carácter
exploratorio y descriptivo, orientado al análisis sistemático de literatura científica
existente sobre desigualdades educativas y estrategias de inclusión en el nivel de
bachillerato. La naturaleza de esta investigación responde a la necesidad de
comprender, desde una perspectiva integradora, las múltiples dimensiones del
fenómeno educativo en contextos socioeconómicos diversos. Para ello, se empleó la
técnica de revisión bibliográfica como herramienta fundamental para recopilar,
examinar, organizar y sintetizar información relevante proveniente de investigaciones
previas, informes técnicos y documentos académicos publicados en fuentes
reconocidas.
El proceso de búsqueda se desarrolló de manera estructurada a lo largo de diferentes
etapas. En primer lugar, se delimitaron los criterios temáticos y conceptuales que
orientaron la selección del material documental, centrando el análisis en dos ejes
principales: las desigualdades educativas en el bachillerato y las estrategias de
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 88
EneroMarzo 2025
inclusión aplicadas en contextos caracterizados por diversidad social, económica y
territorial. Se priorizó la revisión de estudios que abordaran el impacto de la condición
socioeconómica en los aprendizajes, así como prácticas inclusivas implementadas en
instituciones educativas de nivel medio. Esta delimitación permitió establecer los
parámetros conceptuales que guiaron la revisión e interpretación de la información.
Posteriormente, se identificaron las bases de datos académicas y repositorios
especializados más pertinentes para este tipo de investigación, tales como Scopus,
Web of Science, ERIC, Scielo y RedALyC, así como plataformas institucionales de
organismos internacionales relacionados con la educación. A través de dichas
fuentes, se accedió a artículos científicos, revisiones sistemáticas, estudios de caso,
evaluaciones de políticas educativas y marcos analíticos contemporáneos. La
selección de los documentos se realizó bajo criterios de relevancia temática,
actualidad, pertinencia metodológica y calidad científica, privilegiando publicaciones
indexadas y con arbitraje académico.
Para la sistematización de la información recopilada, se aplicó un procedimiento de
lectura crítica y categorización de los contenidos, a partir de matrices temáticas que
permitieron clasificar los estudios según los factores analizados, los enfoques teóricos
empleados y las estrategias propuestas o evaluadas. Se atendespecialmente a la
identificación de patrones comunes, divergencias conceptuales y vacíos de
conocimiento, con el fin de construir una visión comprensiva del estado actual de la
investigación sobre el tema.
Asimismo, se integraron estudios de diversas regiones geográficas, con énfasis en
América Latina y países con experiencias relevantes en políticas de inclusión
educativa, lo que facilitó un análisis comparativo entre contextos y permitió extraer
aprendizajes aplicables a diferentes realidades. Esta perspectiva transnacional
enriqueció la discusión sobre los desafíos y oportunidades para avanzar en una
educación media superior más equitativa.
El enfoque metodológico adoptado no busca establecer generalizaciones estadísticas,
sino aportar una comprensión profunda, argumentada y reflexiva sobre un fenómeno
complejo. La revisión bibliográfica, como estrategia central del estudio, permitió
vincular el conocimiento teórico con la práctica educativa, identificar tendencias
emergentes y proponer orientaciones útiles para la toma de decisiones en el ámbito
pedagógico y político.
Finalmente, la rigurosidad del proceso se garantizó mediante la aplicación de criterios
de inclusión y exclusión claros, una lectura sistemática y una organización coherente
de los hallazgos, lo cual asegura la validez del análisis realizado. Esta metodología
resulta especialmente adecuada para estudios de tipo exploratorio, en los que se
busca generar conocimiento a partir del análisis acumulativo y crítico de evidencias
disponibles, más que de la recolección de datos empíricos directos. En consecuencia,
el presente artículo se sustenta en una revisión exhaustiva y argumentada que permite
ampliar la comprensión sobre las desigualdades educativas y las estrategias
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 89
EneroMarzo 2025
inclusivas en el nivel de bachillerato, contribuyendo así al fortalecimiento del debate
académico y al diseño de intervenciones fundamentadas en la evidencia.
3. Resultados
3.1. Desigualdad educativa en bachillerato
3.1.1 Brechas en acceso y logro
La desigualdad en el acceso y los resultados académicos en el nivel de bachillerato
constituye una problemática estructural que afecta de manera directa las trayectorias
educativas y sociales de millones de jóvenes. En América Latina, la cobertura neta en
educación secundaria continúa presentando una marcada disparidad entre los
estudiantes de los quintiles socioeconómicos extremos, alcanzando diferencias de
hasta 20 puntos porcentuales. Esta situación se traduce no solo en menores tasas de
matrícula en el bachillerato por parte de los grupos más vulnerables, sino también en
niveles más bajos de finalización y menores probabilidades de continuar estudios
superiores (Banco Interamericano de Desarrollo, 2023).
A escala global, múltiples investigaciones han identificado al nivel socioeconómico
como uno de los principales predictores del desempeño escolar. Modelos
econométricos aplicados en países miembros de la OCDE indican que las condiciones
económicas y socioculturales del hogar explican entre un 30 % y un 40 % de la
variabilidad en el rendimiento académico, especialmente en entornos de alta
segregación social y educativa. Esta relación se ha visto aún más acentuada en
contextos de crisis, como la pandemia de COVID-19, donde el acceso desigual a
recursos digitales y ambientes propicios para el estudio incrementó la brecha de
aprendizaje entre estudiantes de diferentes estratos (Ramírez-Solórzano & Herrera-
Navas, 2024).
Estudios realizados en el Reino Unido reflejan una situación similar. Según el
Education Policy Institute (2024), los estudiantes provenientes de familias de bajos
ingresos presentan un rezago académico promedio de entre 18 y 24 meses al finalizar
la educación obligatoria, en comparación con sus pares de contextos más favorecidos.
Este fenómeno no es exclusivo de países de altos ingresos. En regiones como
América Latina, el rezago escolar, la repitencia y la deserción temprana afectan de
forma desproporcionada a los estudiantes de zonas rurales, indígenas o urbanas
marginales, quienes enfrentan múltiples barreras económicas, culturales y simbólicas
para permanecer y progresar en el sistema educativo (UNESCO, 2022).
Estos datos evidencian que las brechas en el acceso y el logro académico en el
bachillerato no responden únicamente a factores individuales, sino que reflejan
estructuras sociales profundamente desiguales. En este sentido, la escuela no puede
ser concebida como una institución neutra, sino como un espacio donde se
reproducen, y potencialmente se transforman, las desigualdades sociales.
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 90
EneroMarzo 2025
3.1.2 Infraestructura y recursos
Las condiciones materiales de las instituciones educativas representan otro eje crítico
en el análisis de las desigualdades en el bachillerato. La infraestructura escolar, lejos
de ser un elemento secundario, constituye una dimensión fundamental del derecho a
una educación de calidad. En América Latina, estudios derivados del Tercer Estudio
Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) han señalado que una proporción
considerable de las escuelas carece de servicios básicos como agua potable,
electricidad, internet, laboratorios o bibliotecas, especialmente en zonas rurales o de
alta vulnerabilidad social (UNESCO, 2016).
Esta precariedad en las condiciones físicas de los establecimientos educativos tiene
un impacto directo en los aprendizajes. Diversas investigaciones han demostrado que
la existencia de ambientes escolares seguros, funcionales y bien equipados está
asociada a mejores niveles de rendimiento, mayor asistencia, reducción del abandono
escolar y mejor clima institucional (Murillo & Román, 2011). Por el contrario, escuelas
con infraestructura deficiente tienden a generar condiciones adversas para la
enseñanza, afectando negativamente tanto al alumnado como al personal docente.
Durante la pandemia de COVID-19, las brechas en el acceso a recursos tecnológicos
como computadoras, conectividad y plataformas digitales pusieron en evidencia las
limitaciones estructurales de muchos sistemas educativos. En varios países de
América Latina, más del 50 % de los estudiantes de secundaria no contaban con
dispositivos adecuados para continuar sus estudios a distancia, situación que
contribuyó al aumento de las desigualdades de aprendizaje (Büchi et al., 2020;
Gonzales et al., 2020).
Asimismo, la escasez de recursos pedagógicos —como materiales actualizados,
mobiliario adecuado, acceso a tecnologías educativas y apoyo psicosocial—
constituye una limitación recurrente en contextos educativos de alta marginalidad.
Esta carencia se agrava cuando no existe una política clara de redistribución equitativa
del financiamiento educativo. En muchos países, las escuelas públicas en zonas
desfavorecidas reciben menos inversión por alumno que aquellas ubicadas en áreas
más privilegiadas, lo que refuerza la lógica de segmentación y exclusión dentro del
propio sistema educativo (World Bank, 2016).
En definitiva, la desigualdad en infraestructura y recursos no solo limita la posibilidad
de ofrecer una educación equitativa, sino que contribuye a consolidar un sistema de
doble vía, en el cual los estudiantes de sectores populares enfrentan condiciones
sistemáticamente más precarias para aprender, desarrollarse y proyectar un futuro
con oportunidades reales (Bravo Zhindón, 2025).
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 91
EneroMarzo 2025
3.2. Estrategias de inclusión educativa
3.2.1 Prácticas pedagógicas inclusivas
Las prácticas pedagógicas inclusivas buscan transformar el aula en un espacio
equitativo y acogedor, capaz de atender la diversidad socioeconómica, cultural y
cognitiva del estudiantado de bachillerato. Estas iniciativas van más allá del simple
ajuste curricular; implican una reconfiguración profunda de roles, metodologías y
contenido educativo. En este sentido, el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA)
se erige como un enfoque principal, pues permite anticipar barreras de aprendizaje y
asegurar adaptaciones tempranas en materiales, evaluación y estrategias
instruccionales. Asimismo, el DUA se complementa con la elaboración de planes
individuales de ajuste razonable en contextos de diversidad funcional, lo que favorece
la accesibilidad sin estigmatización (Zapata et al., 2019).
Otros hallazgos revelan que la coenseñanza o co-teachingentre docentes de aula
común y profesores de apoyo o educación diferencial fortalece el entorno pedagógico
inclusivo mediante la colaboración y la especialización conjunta. Este modelo
promueve el intercambio de conocimientos clínicos y estratégicos, favoreciendo una
respuesta más ajustada a las necesidades individuales del alumnado, sin segregación
(Figueroa et al., 2020).
Es igualmente relevante el uso de metodologías activas y participativas. Actividades
tales como proyectos interdisciplinares, técnicas de aprendizaje cooperativo (por
ejemplo, jigsaw o think-pair-share), y estrategias basadas en resolución de problemas
fomentan la implicación de todos los estudiantes, incluso de aquellos con
antecedentes de fracaso escolar o desventaja socioeconómica. Estos métodos
fortalecen tanto habilidades cognitivas como sociales, creando una comunidad de
aprendizaje inclusiva (Avcı, 2019; Sevilla et al., 2018).
La formación docente también resulta central. Un estudio con docentes de bachillerato
evidenció que una capacitación específica en educación inclusiva incide directamente
en el clima escolar: tras participar en programas estructurados, los docentes
reportaron un ambiente más inclusivo, mejor disposición hacia la diversidad y
satisfacción en la práctica profesional (Prácticas pedagógicas frente a la educación
inclusiva…, 2017).
En síntesis, las prácticas pedagógicas inclusivas integran tres dimensiones
fundamentales: 1) anticipación y adaptaciones sistemáticas mediante DUA y ajustes
razonables; 2) colaboración docente interdisciplinaria; y 3) metodologías activas
centradas en la participación de todo el estudiantado. Estas estrategias, apoyadas por
formación docente continua, han demostrado potenciar la permanencia, el
compromiso y el desempeño académico en bachillerato.
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 92
EneroMarzo 2025
3.2.2 Apoyo integral y vinculación
La inclusión educativa eficaz no se limita al aula: requiere un enfoque integral que
articule el ámbito académico con el entorno familiar, comunitario e institucional. En
este sentido, promover redes de apoyo interinstitucionales se presenta como un
elemento clave para sostener trayectorias escolares exitosas. Estas redes permiten
intervenir tempranamente en situaciones de vulnerabilidad, conectando servicios
educativos, sociales y de salud (Ministerio de Educación de Argentina, 2018).
Las tutorías psicosociales y académicas individualizadas constituyen otro pilar
esencial. Estas acciones de acompañamiento pueden adoptar formatos variados,
como consejería profesional, mentorías entre pares o sesiones personalizadas con
enfoque socioemocional. Estudios latinoamericanos han demostrado que este apoyo
integral contribuye a disminuir el abandono, aumentar la adaptación escolar y mejorar
los resultados en estudiantes con necesidades diversas (Revista Latinoamericana de
Educación Inclusiva, 2025).
El aprendizaje-servicio (service-learning) se destaca como una estrategia que articula
escuela y comunidad. En países como Argentina, la implementación de proyectos
educativos donde los estudiantes intervienen activamente en problemáticas reales ha
generado un sentido de pertenencia y responsabilidad social, mejorando la inclusión
y la valoración de la diversidad (CLAYSS, 2002).
Finalmente, la implicación sólida de las familias en el proceso educativo es
determinante. Programas que incluyen talleres, diarios compartidos y participación en
decisiones escolares logran alinear expectativas, reducir la brecha cultural y promover
una cultura de corresponsabilidad educativa (Ministerio de Educación de Argentina,
2018). En conclusión, el enfoque de apoyo integral y vinculación configura un
ecosistema de inclusión sustantiva, en el que las sinergias entre agentes educativos,
comunidad y familia habilitan trayectorias escolares equitativas y sostenibles.
3.2. Estrategias de inclusión educativa
3.2.1 Prácticas pedagógicas inclusivas
Las prácticas pedagógicas inclusivas constituyen el núcleo de una educación
orientada a la equidad, donde el reconocimiento de la diversidad del estudiantado se
convierte en una oportunidad para enriquecer el proceso formativo. En el nivel de
bachillerato, estas prácticas buscan eliminar las barreras que dificultan la participación
plena de todos los estudiantes, especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad
social, económica, cultural o funcional (Revista HISTEDBR On-Line, 2017).
Uno de los enfoques más representativos en este campo es el diseño de propuestas
didácticas flexibles que permitan a los estudiantes acceder a los contenidos desde
distintos puntos de entrada. Esto implica una planificación anticipada que contemple
diversas formas de representación de la información, distintas modalidades de
expresión del conocimiento y variadas estrategias de motivación. La adaptabilidad
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 93
EneroMarzo 2025
curricular, lejos de diluir el rigor académico, favorece una enseñanza más precisa y
personalizada que responde a los diferentes estilos de aprendizaje (Changoluisa
Gaibor et al., 2024).
Otra dimensión clave es la colaboración docente, donde el trabajo conjunto entre
educadores especializados y generalistas enriquece las prácticas de aula. La
coenseñanza y la retroalimentación interdisciplinaria permiten atender la diversidad
sin segregar, generando ambientes en los que cada estudiante puede alcanzar su
máximo potencial. Asimismo, se promueve el uso de metodologías activas, tales como
el aprendizaje basado en proyectos, el trabajo colaborativo, los estudios de caso o las
simulaciones, que facilitan el desarrollo del pensamiento crítico, la autonomía y la
interacción significativa entre pares (Revista HISTEDBR On-Line, 2017).
En paralelo, se valoran los saberes previos, las trayectorias personales y las
identidades culturales del estudiantado, incorporando referentes relevantes y
contextualizados en las prácticas pedagógicas. La educación inclusiva no solo
reconoce la diversidad; la celebra y la integra como principio pedagógico. En este
marco, el aula se convierte en un espacio de reconocimiento mutuo, donde se fomenta
la empatía, la equidad de trato y la participación activa de todos los actores del proceso
educativo (Ramírez-Solórzano & Herrera-Navas, 2024).
Finalmente, estas prácticas requieren una formación docente sólida, continua y
reflexiva. Los equipos pedagógicos deben contar con herramientas conceptuales y
metodológicas para implementar propuestas inclusivas con rigor, creatividad y
sensibilidad. Sin este componente, la inclusión corre el riesgo de convertirse en un
discurso vacío, sin incidencia real en la transformación educativa (Bajaña Calle et al.,
2025).
3.2.2 Apoyo integral y vinculación
La inclusión educativa no puede limitarse al ámbito de lo pedagógico. Requiere una
mirada sistémica que articule diferentes niveles de intervención para abordar de
manera integral las condiciones que inciden en la trayectoria escolar del estudiantado.
En este sentido, el apoyo integral y la vinculación con el entorno representan
dimensiones fundamentales para garantizar procesos educativos inclusivos,
sostenibles y equitativos.
El acompañamiento académico y socioemocional individualizado es una herramienta
poderosa para prevenir el abandono escolar, favorecer la continuidad educativa y
fortalecer las habilidades personales. A través de tutorías, orientación vocacional,
mentorías o dispositivos de apoyo psicológico, los estudiantes encuentran espacios
seguros donde pueden expresar sus necesidades, proyectar sus metas y recibir el
acompañamiento necesario para alcanzarlas. Este apoyo personalizado también
permite detectar factores de riesgo y generar respuestas oportunas frente a
situaciones de vulnerabilidad.
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 94
EneroMarzo 2025
Además, el fortalecimiento de vínculos entre la escuela, la familia y la comunidad es
un elemento clave para consolidar una red de corresponsabilidad. La participación
activa de las familias en el proceso educativo contribuye a alinear expectativas,
consolidar rutinas de apoyo y fortalecer el sentido de pertenencia de los estudiantes.
Las escuelas que abren sus puertas a las comunidades no solo generan confianza,
sino que potencian el valor social de la educación.
La articulación interinstitucional constituye otro pilar de este enfoque. La coordinación
entre el sistema educativo y otras entidades públicas y sociales, como los servicios de
salud, desarrollo social, trabajo y justicia, permite abordar integralmente las múltiples
dimensiones que afectan la inclusión educativa. Esta red de protección social ofrece
respuestas más efectivas frente a las barreras estructurales que enfrentan los
estudiantes en situación de pobreza, discriminación o exclusión.
Asimismo, se han desarrollado estrategias innovadoras como los proyectos de
aprendizaje y servicio, los centros escolares de jornada extendida, y las iniciativas de
formación en ciudadanía activa, que vinculan directamente a los estudiantes con su
entorno. Estas experiencias no solo enriquecen los aprendizajes, sino que promueven
el desarrollo de competencias sociales, el compromiso ético y la valoración de la
diversidad (Bajaña Calle et al., 2025).
En síntesis, el apoyo integral y la vinculación son elementos indispensables de una
política inclusiva que busca garantizar el derecho a una educación de calidad para
todos. No se trata de intervenciones aisladas, sino de un entramado de acciones
coordinadas que responden de manera contextualizada a las necesidades reales del
estudiantado y que consolidan comunidades educativas más justas, solidarias y
transformadoras.
4. Discusión
En este estudio explorativo se ha evidenciado que la desigualdad en el bachillerato no
se limita a las brechas académicas o de infraestructura, sino que responde a un
entramado complejo de factores estructurales, culturales e institucionales que actúan
de forma interdependiente. La revisión de literatura indica que las prácticas
pedagógicas inclusivas y el acompañamiento integral poseen un potencial significativo
para mitigar tales desigualdades, siempre que se implementen de manera articulada
y con visión sistémica (Lara Torres, 2025).
Las prácticas pedagógicas inclusivas, fundamentadas en el reconocimiento de la
diversidad como principio estructurante del acto educativo, permiten avanzar hacia
entornos donde las diferencias no se perciben como obstáculos, sino como
oportunidades de enriquecimiento mutuo. Estrategias como el diseño curricular
flexible, el trabajo cooperativo, la coenseñanza y el uso de metodologías activas
transforman el aula en un espacio de participación equitativa. Estas herramientas
favorecen tanto el desarrollo cognitivo como el fortalecimiento del sentido de
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 95
EneroMarzo 2025
pertenencia, condición indispensable para garantizar trayectorias educativas
sostenidas. Sin embargo, su efectividad está condicionada por la disponibilidad de
formación continua para el cuerpo docente, la institucionalización de prácticas
colaborativas y la existencia de marcos normativos que respalden la innovación
pedagógica.
Paralelamente, el apoyo integral y la vinculación interinstitucional se configuran como
elementos centrales para la construcción de comunidades educativas inclusivas. El
acompañamiento académico y socioemocional, tanto a nivel individual como grupal,
permite detectar precozmente barreras al aprendizaje y diseñar respuestas
contextualizadas. A su vez, el fortalecimiento de la alianza entre escuela, familia y
comunidad consolida redes de corresponsabilidad que favorecen la permanencia
escolar y promueven el bienestar estudiantil. La integración de servicios sociales, de
salud y orientación vocacional, sumada a la participación activa de las familias en los
procesos educativos, resulta determinante para atender las múltiples dimensiones que
atraviesan la vida escolar.
A pesar de estos avances conceptuales y metodológicos, subsisten obstáculos
relevantes para la concreción de una inclusión educativa efectiva. Entre ellos destacan
la fragmentación en la implementación de políticas, la disparidad en el acceso a
recursos pedagógicos y tecnológicos, y la falta de mecanismos sólidos de seguimiento
y evaluación. La brecha entre el discurso normativo y las condiciones reales de las
escuelas revela la necesidad de reforzar la infraestructura institucional, garantizar
financiamiento suficiente y promover una cultura organizacional que valore la
diversidad como principio educativo (Erazo Brito & Asitimbay Yumancela, 2024).
Los resultados de este análisis sugieren que las estrategias de inclusión en el
bachillerato deben ser comprendidas como un proceso estructural, progresivo y
colectivo. No basta con incorporar técnicas didácticas diferenciadas o programas de
apoyo específicos; es imprescindible articular dimensiones pedagógicas,
organizativas y comunitarias en un proyecto educativo común que asegure
condiciones equitativas para todos los estudiantes. La inclusión, en este sentido, no
constituye una meta alcanzable de una vez, sino un horizonte ético y político hacia el
cual orientar las transformaciones del sistema educativo (Changoluisa Gaibor et al.,
2024).
Este enfoque integral permite reconfigurar el sentido mismo de la escuela como
espacio público, democrático y garante de derechos. Las instituciones educativas que
adoptan esta perspectiva no solo reducen la desigualdad, sino que contribuyen
activamente a la justicia social al ampliar las oportunidades de aprendizaje, fortalecer
el tejido comunitario y dignificar la experiencia escolar de quienes históricamente han
sido excluidos (Bajaña Calle et al., 2025).
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 96
EneroMarzo 2025
5. Conclusiones
A partir del análisis desarrollado, puede afirmarse que la desigualdad educativa en el
bachillerato es una manifestación compleja de inequidades estructurales que afectan
de forma diferenciada a los estudiantes según su origen social, económico, territorial
y cultural. Estas desigualdades no solo se expresan en brechas de acceso y logro
académico, sino también en carencias materiales, disparidades en la calidad de los
recursos disponibles y limitaciones en las oportunidades de desarrollo integral. El
sistema educativo, lejos de ser un espacio neutral, refleja y reproduce estas
diferencias, a menos que se implementen estrategias orientadas explícitamente a la
equidad.
Las prácticas pedagógicas inclusivas surgen como una respuesta sustantiva frente a
este panorama. Mediante el uso de metodologías activas, el diseño de experiencias
de aprendizaje diversificadas, la coenseñanza y el reconocimiento de la diversidad
cultural y funcional, es posible construir aulas más democráticas, participativas y
sensibles a las particularidades de cada estudiante. No obstante, estas prácticas
requieren condiciones institucionales favorables, formación docente específica y una
disposición colectiva para repensar los enfoques tradicionales de enseñanza y
evaluación.
Asimismo, se evidenció que el apoyo integral y la vinculación con el entorno social
resultan imprescindibles para consolidar procesos inclusivos a largo plazo. El
acompañamiento personalizado, la colaboración entre actores educativos, el
involucramiento familiar y la articulación intersectorial permiten abordar de forma más
efectiva las múltiples dimensiones que condicionan el éxito escolar. Una escuela que
se concibe como parte activa de una red comunitaria tiene mayor capacidad para
sostener trayectorias educativas diversas, especialmente en contextos de
vulnerabilidad.
Por lo tanto, la inclusión en el bachillerato no puede limitarse a intervenciones
fragmentadas o compensatorias. Requiere de una transformación profunda del
modelo educativo, que asuma el compromiso ético y político de garantizar el derecho
a una educación de calidad para todos y todas. Esto implica no solo modificar las
prácticas pedagógicas, sino también democratizar la gestión escolar, fortalecer la
infraestructura, asegurar recursos adecuados y construir marcos normativos
coherentes con los principios de justicia social.
Finalmente, se concluye que avanzar hacia una educación verdaderamente inclusiva
en el bachillerato implica asumir que las diferencias no son déficits, sino dimensiones
inherentes a la condición humana que deben ser reconocidas, valoradas y promovidas
en todos los niveles del sistema educativo. Solo así será posible superar las lógicas
de exclusión y contribuir a una sociedad más equitativa, plural y solidaria.
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 97
EneroMarzo 2025
CONFLICTO DE INTERESES
“Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses”.
Referencias Bibliográficas
Avila-Orjuela, D. A., & Rodríguez-Leuro, A. I. (2024). La pasantía internacional: ¡Abrir
el libro del mundo!. Journal of Economic and Social Science Research, 4(2),
246257. https://doi.org/10.55813/gaea/jessr/v4/n2/110
Bajaña Calle , O. A., Crespo Burgos, F. F., Romero Piguave, M. J., Sánchez Villegas,
J. C., Vargas Lascano , L. E., & Rizzo Franco , P. M. (2025). Análisis de las
Necesidades Educativas en el Bachillerato en Ecuador: Desafíos y Propuestas
para una Educación Inclusiva y de Calidad. Revista Veritas De Difusão
Científica, 6(1), 302–313. https://doi.org/10.61616/rvdc.v6i1.410
Banco Interamericano de Desarrollo. (2023). The state of education in Latin America
and the Caribbean 2023. Inter-American Development Bank.
Bravo Zhindón, M. C. (2025). Políticas educativas de equidad e inclusión:
percepciones de estudiantes, equipos directivos y docentes del Bachillerato en
Ciencias sobre la implementación del currículo basado en competencias en
Ecuador [Tesis de maestría, Universidad Nacional de La Plata]. SEDICI.
https://doi.org/10.35537/10915/181440
Büchi, M., Just, N., & Latzer, M. (2020). Digital inequalities in the age of artificial
intelligence. International Journal of Communication, 14, 208229.
Changoluisa Gaibor, L. G., Romero Silva, C. P., Ruiz Castro, L. I., Cabrera Mendoza,
J. V., Espín Landázuri, M. A., & Fonseca Largo, C. E. (2024). Estrategia de
directivos innovadores para minimizar la problemática de acceso de los
estudiantes de bachillerato a la Educación Superior en el Ecuador. Revista
Interdisciplinaria de Educación, Salud, Actividad Física y Deporte, 1(2), 138–
157. https://doi.org/10.70262/riesafd.v1i2.2024.32
Education Policy Institute. (2024). Education in England: The disadvantage gap.
Education Policy Institute.
Erazo Brito, G. F., & Asitimbay Yumancela, B. J. (2024). La pobreza como factor
sociocultural en el proceso de aprendizaje de los estudiantes de BGU del
Colegio de Bachillerato Chambo, 2023 [Tesis de licenciatura, Universidad
Nacional de Chimborazo]. Repositorio Digital UNACH.
http://dspace.unach.edu.ec/handle/51000/13604
Gonzales, L., Maldonado, J. E., & Pomares, C. (2020). Impacto de la pandemia en el
aprendizaje escolar en América Latina. Revista Latinoamericana de Educación
Comparada, 11(2), 45–68.
Grandes-Padilla, J. G., Duque-Sánchez, P. J., Barrionuevo-Montalvo, H. P., & Casa-
Chicaiza, M. A. (2024). Guía de Aprendizaje Matemático para Adultos con
Escolaridad Inconclusa. Editorial Grupo AEA.
https://doi.org/10.55813/egaea.l.74
Revista Científica Ciencia y Método | Vol.03 | Núm.01 | EneMar | 2025 | www.revistacym.com pág. 98
EneroMarzo 2025
La inclusión de las nuevas generaciones en contextos de desigualdad e incertidumbre:
perspectivas educativas y laborales en América Latina y el Caribe.
(2017). Revista HISTEDBR On-Line, 16(70), 5-
29. https://doi.org/10.20396/rho.v16i70.8649167
Lara Torres, A. S. (2025). Desigualdad en la preparación académica de estudiantes
rurales para la Educación Superior: Políticas de inclusión educativa en Ecuador
[Tesis de maestría, Universidad Nacional de La Plata]. SEDICI.
https://doi.org/10.35537/10915/181437
Moreno-Rodriguez, C. J., Otavalo-Criollo, I. A., Gallardo-Chiluisa, N. N., Díaz-Avelino,
J. R., Ochoa Reyes, R. D., Moreno-Gudiño, B. P., Peñaherrera Andrade, R. S.,
& Ojeda-Ojeda, J. J. (2024). Gestión del Conocimiento y Educación en el
Desarrollo Organizacional y Académico. Editorial Grupo AEA.
https://doi.org/10.55813/egaea.l.98
Murillo, F. J., & Román, M. (2011). School infrastructure and resources do matter:
Analysis of the incidence of school resources on the performance of Latin
American students. School Effectiveness and School Improvement, 22(1), 29–
50. https://doi.org/10.1080/09243453.2010.543538
Puyol-Cortez, J. L., & Mina-Bone, S. G. (2022). Explorando el liderazgo de los
profesores en la educación superior: un enfoque en la UTELVT Santo
Domingo. Journal of Economic and Social Science Research, 2(2), 16–28.
https://doi.org/10.55813/gaea/jessr/v2/n2/49
Ramírez-Solórzano, F. L., & Herrera-Navas, C. D. . (2024). Inclusión Educativa:
Desafíos y Oportunidades para la Educación de Estudiantes con Necesidades
Especiales. Revista Científica Zambos, 3(3), 44-63.
https://doi.org/10.69484/rcz/v3/n3/57
Romero-Reyes, H. D., Castro-Chaguala, D. C., González-Martínez, E., & Patiño-Mejia,
A. (2024). Análisis de validez de Escala del nuevo paradigma ecológico (NEP-
R) en estudiantes de psicología de la universidad de la Amazonía y Universidad
Fundes. Journal of Economic and Social Science Research, 4(2), 271–285.
https://doi.org/10.55813/gaea/jessr/v4/n2/112
Ruiz-Sánchez, C. I., Herrera-Feijoo, R. J., & Herrera-Jácome, D. F. (2024). Análisis
integral de los riesgos ergonómicos y psicosociales en el contexto educativo.
Editorial Grupo AEA. https://doi.org/10.55813/egaea.l.96
Santander-Salmon, E. S. (2024). Métodos pedagógicos innovadores: Una revisión de
las mejores prácticas actuales. Revista Científica Zambos, 3(1), 73-90.
https://doi.org/10.69484/rcz/v3/n1/13
UNESCO. (2016). Informe regional sobre la calidad de la educación: TERCE. Oficina
Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO).
UNESCO. (2022). Reimagining our futures together: A new social contract for
education. United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization.
World Bank. (2016). Great teachers: How to raise student learning in Latin America
and the Caribbean. World Bank Publications.